Cuando nuestros clientes adquirieron una casa de campo colonial tradicional en la cima de una montaña en Guarne, se enamoraron del lugar, pero no de las limitaciones de una estructura antigua. Querían una vivienda que capturara la esencia de la arquitectura colonial —la fluidez entre el interior y el exterior, las proporciones grandiosas, la conexión con el paisaje— sin los compromisos que implica preservar un edificio de siglos de antigüedad.
El desafío: Reimaginar la arquitectura colonial para la vida moderna, honrando aquello que hace que estas casas de campo funcionen de manera tan bella en el paisaje colombiano.
En lugar de una restauración, diseñamos una casa moderna inspirada en los principios coloniales. Largos corredores exteriores enmarcan vistas panorámicas del valle. Terrazas generosas crean una transición fluida entre el interior y el exterior. Introdujimos una nueva secuencia de entrada a través de un jardín privado: un espacio de transición que traslada a los residentes de la vida cotidiana a su refugio en la montaña.
El resultado: Una vivienda con el alma de la arquitectura colonial pero sin ninguno de sus inconvenientes. Los clientes obtuvieron la amplitud, las vistas y la fluidez espacial de las casas tradicionales, con el confort, la eficiencia y la distribución del diseño contemporáneo.
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